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Cómo representarse a sí mismo con éxito

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"Cómo arruinar su caso en cinco lecciones fáciles"

Por M. Sue Talia

Algunos jueces aborrecen a los litigantes pro se. A veces tienen razón. Los litigantes pro se dificultan la tarea del juez, porque en general no conocen las reglas o la cultura legal. Esto quiere decir que el caso frecuentemente dura más que si hubiera dos abogados avezados a cargo del mismo. Además, a veces los litigantes pro se son más difíciles de controlar. Después de todo, si un juez se enoja y está listo para encarcelar a un abogado problemático, éste puede pensar que va a tener que enfrentar al mismo juez en sus próximos 15 casos y se morderá la lengua antes de contestar. El litigante pro se, que espera no tener que ver a este juez nunca más, puede equivocarse sin temor a represalias en el futuro.

La otra razón por la que el juez aborrece a los litigantes pro se, sin embargo, es que los individuos que se representan a sí mismos exhiben un cierto patrón de conducta que se repite una y otra vez, y que hace que el caso sea tanto más difícil de manejar.

Si realmente quiere arruinar su caso, trate de hacer una de las siguientes cosas:

Créase que es Perry Mason

Supongamos que siempre quiso estudiar derecho. Quizás cuando era joven veía las series de Perry Mason o de la Corte de divorcio, y la verdadera razón por la que no quiere representación legal es que quiere jugar a ser abogado. NO LO HAGA. Éste no es un buen momento para liberar su ego o su vida de fantasía. Si lo hace, es seguro que perderá el caso y pasará vergüenza por quedar como un tonto. Recuerde, usted es un litigante que se representa a sí mismo. No trate de ser un abogado, porque lo triturarán. Además, después de haberlo hecho un par de veces, el goce de dar alegatos en la corte pierde rápidamente su encanto.

Quéjese

No hay nada que lo identificará como un litigante difícil y hará que el juez deje de escucharlo más rápidamente que si usa su audiencia para ventilar todos los trapos sucios que estuvo recolectando de su cónyuge a lo largo de 15 años de matrimonio. Si va a representarse a sí mismo en las audiencias de la corte, averigüe de antemano lo que es legalmente relevante y lo que no, y limítase a lo primero. Uno se puede sentir muy bien ventilando sus quejas sobre las deficiencias miserables de su cónyuge delante de una audiencia, pero si lo hace no sólo perderá la atención de su audiencia sino probablemente también su caso.

Además, si irrita a un juez con su conducta, y lo transfieren a otro juez, no crea que éste no se va a enterar. La corte es un lugar de trabajo como cualquier otro. Una vez que un caso o litigante se identifique como un "problema", se propagará de una corte a la otra como el viento. Puede descubrir que el próximo juez tendrá aún menos simpatía por usted que el primero.

Uno de los mejores usos que puede hacer del asesoramiento de un abogado es pedirle que escuche sus argumentos, y permitirle que le dé consejos sobre lo que es útil que el juez escuche y lo que no.

Además, haga lo que hacen los abogados. Fíjese en lo que hace el juez y trate de interpretar sus señales. Si el juez está perdiendo la paciencia con usted o le pide que cambie de tema, cambie de tema no más. Nunca quedará bien con el juez desobedeciendo sus instrucciones.

Espere que la corte lo ayude a superar su inexperiencia

Algunas cortes relajan un poco las reglas cuando hay litigantes pro se (para disgusto del abogado de la otra parte, por cierto). No obstante, no espere conseguir demasiado. Los jueces tienen que ser justos y equitativos con ambas partes. Pueden llegar a intervenir si el abogado de la parte contraria trata de atorarlo con términos incomprensibles pero no (léase: no pueden) trabajarán para usted, y no debería esperar que lo haga. La mayoría de los jueces tratarán de ser absolutamente imparciales y no le darán ninguna ventaja. Por lo tanto, haga sus deberes y considere que tendrá que comportarse al mismo nivel que cualquier otro litigante, ya sea que se represente a sí mismo o no.

Presente documentos desmañados o ilegibles, o no le entregue una copia al abogado de la otra parte

Esta maniobra garantizará que el juez se vuelva loco. Ya dije que los escritos de la corte son complicados. Tienen que ser claros y legibles, y la otra parte (sea que tenga un abogado o no) tiene que recibir una copia de todos los documentos que presente ante la corte. Las reglas varían de un estado a otro, y aún de un condado a otro, pero la mayoría exige que se presenten y entreguen legalmente los documentos varios días antes de cualquier comparecencia ante la corte. Averigüe cuáles son las reglas, incluyendo sus variaciones locales, y adhiérase a ellas. El hecho que no sea un abogado no quiere decir que el juez no aplicará las reglas o le permitirá que no las cumpla. Lo peor que le puede pasar es que le rechacen los documentos y pierda el caso por no haber hecho la entrega legal a la otra parte, o porque son tan desmañados que el juez no los puede ni siquiera leer.

Esto es particularmente importante cuando se trata de redactar órdenes. No tiene idea de lo desastroso que puede ser tener que hacer cumplir una orden mal redactada, y sólo porque usted cree saber lo que significa no quiere decir que el juez la interpretará de esa manera. Puede sorprenderlo saber que muchos abogados experimentados también tienen problemas con sus escritos legales. Imagínese lo difícil que será llenar un formulario correctamente si nunca antes lo vio.

Similarmente, cuando un litigante pro se saca una caja de zapatos llena de recibos en vez de preparar pruebas documentarias adecuadamente, cualquier juez se quejará por lo bajo. Si va a presentar pruebas, sea organizado y hágalo correctamente, o si no, no lo haga.

Discuta con el juez

ODIAN que lo haga. En algunas cortes puede recibir una orden de desacato. Sea cortés y profesional. Si su caso va a juicio, haga planes para pasar mucho tiempo en la corte (sin sus hijos, por supuesto). Aprenda sobre los procedimientos de la corte que se aplicarán en su caso y en lo posible presencie una audiencia del mismo juez que va a considerar su caso. Aprenderá un montón sobre cómo funciona la corte y cuáles son los argumentos a los que el juez responde favorablemente.

Una característica particularmente inefectiva de los litigantes pro se es levantar cada vez más la voz para repetir argumentos que el juez ya rechazó. No lo haga.

Finalmente, sea realista sobre el alivio que la corte puede llegar a otorgarle. Muchas personas son increíblemente inocentes en esta materia, y esperan recibir todo tipo de órdenes que las cortes simplemente no pueden dictar. Piense en lo que puede ser realista y lo que no lo es, y concéntrese en lo primero. Sobre todo, recuerde que si está perdiendo el caso nunca cambiará la opinión del juez discutiendo con él.

Copyright M. Sue Talia 1997. Tomado de "A Client’s Guide To Limited Legal Services" (Guía del cliente para servicios legales limitados). Todos los derechos reservados.

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